46. BIBLIOTECA
Las horas pasaban y nos sumergíamos en la maravilla de explorar y admirar cada nuevo libro que encontrábamos. Las estanterías rebosaban con tesoros literarios, y la biblioteca en sí parecía un lugar mágico y atemporal.
—Ángel, es increíble esta biblioteca. ¿Te imaginas a los niños aquí? —comentó Sor Inés, dejando ver su asombro.
—Eso mismo pensé cuando la vi —respondí, compartiendo su entusiasmo.
—Es realmente una colección valiosa —agregó Sor Caridad. —La mayoría de los libros son primeras ed