Salió de la habitación mirándome otra vez con aquella manera extraña que tenía de hacerlo, como si quisiera leer lo que tenía en mi mente. Me vestí muy abrigada y salí en busca del capitán que estaba medio dormido sentado en un sillón de la esquina, frente a lo que era mi antigua habitación.
—Luis Manuel — lo llamé despacio haciendo que saltara para mirarme sorprendido al ver mi indumentaria— tenemos que ir ahora mismo a que nos case el padre Bartolomé.
—¿Qué? ¿Hablas en serio? Está nevando