268. ACCIDENTE
Ahora todos estaban admirados ante la grandeza de su rey, la mujer no decía nada y tenía su cabeza apoyada en la tierra, lo cual hizo que Julián se enfureciera aún más e hiciera salir a dos ancianos de aquella extraña nube.
— Saben que puedo desaparecerlos en este instante si no me dicen lo que hicieron. Y esta extraña realidad en que estamos viviendo y la cual voy a morir, debe haber sido obra de ustedes.
—Solo queremos que regreses a liberarnos y a reinar —dijo un anciano de los que estab