Se quedó sonriendo al explicarle aquello, me tomó por la cintura y me besó otra vez, feliz de que le hubiera confesado eso. Al separarme de su cuerpo, se quedó por un momento mirándome fijamente para luego decirme.
— Si en verdad no logro recuperar mi cuerpo, haré que sientas el de Luis Manuel como si fuera el mío, te lo prometo.
Todavía estaba preocupada por todo está rara situación en que estaba metida y que no sabía cómo iba a salir de ella. Mi educación era realmente muy estricta y ah