238. NORMALIDAD
Al llegar a la casa esa noche, los tambores siguieron tocando haciendo que nosotros fuéramos hacia el barracón, donde se encontraban todos bailando felices. Al vernos llegar nos saludaron llenos de alegría, sin embargo a pesar que escuchaba a mi Julián no lo veía, no podía entender que era lo que sucedía.
Sujeta de la mano del capitán Luis Manuel, que los miraba atentamente y los saludaba. Sentí el momento exacto en que Julián se metió dentro de su cuerpo y apretó mi mano con mucho cariño,