158. MI REY
Dejé a las hermanas, mirándome extrañadas ante mi respuesta. No quería preocuparse, pero había comprendido lo que me advertía mi esposo. Primero debíamos solucionar lo de la maldición y todo esto que nos rodeaba, y luego les diría, aprovechando que Julián me llamaba, me despedí de ellas evitando con ello que siguieran interrogándome y fui rápido a ver que quería.
—Debemos ir a ver si todo afuera marcha bien. ¿Estás segura de que quieres hacer esto? —me preguntó muy bajo. —Ya te dije que debemo