159. NUEVO ATAQUE
—Hoy cuando vayamos para el cuarto te lo diré. Ahora están esperando por nosotros, vamos.
Nos introdujimos en el recibidor, donde cambié mis zapatos por unos secos que Dolores me había traído, junto a un abrigo. Tomaza me hizo tomar una bebida caliente, y luego nos dirigimos al comedor donde nos sentamos en silencio. Las hermanas me preguntaron por lo bajo que me pasaba.
—Nada, me emocioné en la tumba de mis padres —respondí, y ellas me creyeron.
Julián esta vez se sentó en la esquina de la m