Durante los primeros minutos del camino, ninguno de los dos dijo nada. Sebastián siempre había sido una persona acostumbrada a los silencios incómodos. En reuniones de negocios sabía cuándo hablar, cuándo esperar y cuándo utilizar una pausa para ejercer presión sobre alguien. Conocía perfectamente cómo manejar una conversación cuando tenía un objetivo claro.
Pero aquello era diferente.
No estaba negociando.
No estaba intentando convencer a nadie.
Simplemente estaba sentado en su propio automóvi