Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche había caído con un silencio espeso sobre los restos del claro donde cerraron la grieta. Solo el murmullo lejano del viento entre los árboles y el crujir de ramas marcaban el paso del tiempo.
Kael se alejó del campamento, incapaz de ignorar el remolino que llevaba en el pecho. No era solo por la grieta, ni siquiera por el miedo a lo que Tharion había intentado. Era ella.—¿Huyendo? —La voz de Sareth llegó desde las sombras como una caricia áspera.Kael giró, sabiendo que l






