Mientras tanto, en la prisión de magia antigua, Amadeo sostenía a Lucía entre sus brazos. El círculo de huesos brillaba con una luz oscura, sellando cada paso que intentaban dar.
—Debemos encontrar una forma de romper esto —dijo Amadeo, su voz firme a pesar del cansancio.
Lucía alzó la mirada, sus ojos ahora más claros, la oscuridad se estaba marchando.
—Lo que más me aterra es que me sentía bien con ese poder, sentía que podía aceptarme sin pedir nada a cambio.
—La oscuridad te tienta, te ens