El amanecer no trajo calma.
El círculo estaba completo. Todos los aliados —hadas, lobos, elementales, brujas y brujos, los caídos— se reunieron en la llanura seca donde los árboles se abrían para formar un claro natural. Un lugar sin nombre, pero cargado de historia.
Elena subió a una roca baja para que todos la vieran. Ya no parecía la misma joven que temía su propio poder. Ahora era la heredera del Velo. Y todos lo sabían.
—Ya no hay más tiempo —dijo, sin levantar la voz, pero logrando que to