Darek se detuvo a unos pasos. Su rostro era el mismo… pero algo había cambiado. Como si llevara días sin dormir. O como si llevara años atrapado dentro de sí.
—No fue por falta de querer —respondió él, sin rodeos—. Fue por miedo a que no quisieras verme.
Elena apretó los puños. El silencio entre ambos dolía más que cualquier hechizo.
—¿Qué quieres?
Darek alzó la mirada. Había fuego en sus ojos, pero no era ira. Era dolor.
—Luchar contigo. Por esto. Por lo que viene.
—¿Y crees que es así de simp