Elena
El lugar olía a humedad y metal oxidado.
Cuando Elena abrió los ojos, estaba encadenada a una estructura de piedra, en lo que parecía una cámara subterránea. Las paredes estaban marcadas con símbolos antiguos, oscuros, grabados con precisión. En el centro, una antorcha iluminaba con llama púrpura.
Sintió un hormigueo en los dedos. Su magia seguía apagada.
—Estás despierta —dijo una voz femenina desde las sombras.
Una mujer apareció. Era alta, de cabello blanco como la luna y ojos de un co