El amanecer llegó sin pedir permiso.
La ciudad seguía en pie.
Pero no era la misma.
Las pantallas en todo el mundo mostraban lo ocurrido.
Las filtraciones.
Las caídas de sistemas.
Los nombres expuestos.
Y ahora…
Silencio.
Un silencio distinto.
No de secreto.
Sino de incertidumbre.
Valeria estaba de pie frente a la ventana.
Observando.
Pensando.
—El mundo está cambiando —dijo Sofía.
Valeria no respondió de inmediato.
—No.
—El mundo ya cambió.
Mateo revisaba datos en una tableta.
—Los mercados es