La noche cayó sin avisar.
La ciudad seguía encendida.
Luces en cada edificio.
Pantallas activas.
Gente moviéndose como si nada hubiera pasado.
Pero debajo de esa normalidad…
Algo había cambiado.
Valeria no podía ignorarlo.
Estaba sola en la sala de monitoreo.
Las pantallas frente a ella mostraban flujos constantes de información.
Todo parecía estable.
Demasiado estable.
—Eso no es natural… —susurró.
Se inclinó un poco más.
Ampliando datos.
Buscando errores.
Buscando algo fuera de lugar.
Y enton