RUMORES CRUELES
El sol comenzó a filtrarse por los ventanales de la habitación pegando en el rostro dormido de Tabar. Pestañeó confundido, intentando recordar dónde estaba. Era la primera vez en mucho tiempo que lograba conciliar el sueño por más de un par de horas de corrido. Incluso con Jabari cuidándolo por las noches, las imágenes de los cuerpos descuartizados en el campo de batalla aparecían cada vez que intentaba cerrar los ojos. Pasaría bastante antes de que pudiera olvidar toda la sangre que vio correr