"Este calor no hace daño" la voz resonó en la mente intranquila de Zarah "Este calor puede sanarte, puede alimentarte, puede iluminarte en la oscuridad".
La Señora de Dragones se encontró una vez más en ese cuarto oscuro de su mente donde los hilos se entrelazaban unos con otros, rodeándola en un sin fin de nudos. Reconoció el hilo que había atrapado entre sus dedos la última vez, cuando el Mago la había obligado a desenterrar desde el fondo de su memoria las raíces de su linaje. El hilo estaba encendido, deslumbraba con un brillo dorado casi cegador.
Recorrió los hilos con la mirada hasta encontrar uno que parpadeaba llamándola, atrayéndola hasta ese recuerdo enterrado por el bloqueo de Ziamara. Lo abrazó con fuerza, sintiendo el ardor de la magia en la palma de sus manos. Inhaló el olor inconfundible del Palacio de Sol Naciente que el recuerdo había traído hasta ella como una brisa de dolor y nostalgia, empañada por la lejanía.
—¿Hierbas del Ocaso?—La voz inconfundible de su p