Una brisa cálida envolvió a Zarah. No le había prestado atención antes pero un cosquilleo particular solía invadirla después de una plegaria. Su espíritu se sentía más seguro, su mente más clara. La ansiedad ya no la dominaba como momentos atrás. Aclaró su garganta antes de extender la mano hacia Jabari.
—¿De qué forma respondo esto? ¿Dónde debo contestar?—Jabari le entregó la hoja rústica dónde Ada había escrito la solicitud en una impecable cursiva.
—"Yo , la Superiora del Castillo Negr