—Gracias por recibirme, Señor y Señora de los Dragones.
—Espero que no pretenda que yo recuerde lo que respondí la primera vez...—el tono de Tabar dejaba entrever su hartazgo. Sólo toleraba aquel comportamiento extravagante del Mago porque sentía curiosidad acerca de la carta que Ziamara había dejado a Zarah.
—No, mi Señor, jamás le pediría eso. Entiendo muy bien que las consecuencias de la guerra afectan terriblemente la memoria de los guerreros...
—¿Las qué...?—preguntó Zarah algo sorpr