En el interior de aquella habitación Irina se encontraba al borde de la muerte, Dmitriy apuntaba directo a ella resuelto a dar fin con su existencia, por más que ella suplicaba por su vida él no se detenía.
Irina levemente levantó el brazo y con la mano acarició su mejilla, el llanto no se detenía, luego dejó caer su rostro recostando el mentón contra su pecho resignada a morir.
—No sé que haya sucedido contigo para que estés a estas horas de la noche en esta habitación deseando con tantas fue