Irida en medio del forcejeo buscando liberarse con sus uñas marcó la piel de Dmitriy, se detuvo una vez que se dio cuenta que su mano sangraba.
—Solo eres un puto monstruo, con tus actos dejas claro que no tienes sentimientos, que no tienes piedad de nada ni por nadie, eres igual que mi padre. —Dmitriy se enfureció perdiendo la cabeza.
—No me compares con ese cretino, te prohíbo que lo hagas, él acabó con...
—¡Sí!, igual que tú acabaste con mi madre, acaso ya lo olvidaste, asesino, no eres más