Abre los ojos, no es un sueño.
Dmitriy regresó junto con su pequeña hija, la felicidad era tanta que él no podía creer lo que estaba sucediendo, fue directo a la habitación de los niños en búsqueda de su amada.
Al llegar allí Irina se encontraba jugando con Max, al ver su regreso se levantó a toda prisa, sostuvo en sus brazos a la pequeña Vera, beso sus mejillas y rompió en llanto ante la felicidad que se apoderaba de ella.
Irina no tenía palabras, supuso lo peor y tener nuevamente a su hija era lo mejor que le había pasad