Gala logró lanzar la jeringa con un movimiento torpe, desesperado. El objeto describió un arco breve en el aire y cayó dentro del bote de basura con un sonido seco, metálico, que resonó en la habitación como un disparo. Gala dio un paso atrás, el pecho subiéndole y bajándole con dificultad, los dedos temblorosos, el rostro desencajado.
—¡¿Qué haces aquí?! —la voz de Zacarías estalló en la habitación como un trueno que parte la noche en dos.
Gala se sobresaltó. Sus ojos se clavaron en él, abierto