Avana y Álvaro llegaron al hospital en silencio. El ambiente en el lugar era tenso y frío. Las luces blancas del pasillo hacían que todo pareciera aún más serio.
Ambos caminaban uno al lado del otro, pero ninguno sabía qué decir.
Cuando llegaron a la sala de espera, se sentaron.
Estaban esperando noticias sobre Agustín.
Avana tenía las manos juntas. Sus dedos se movían nerviosos. No podía dejar de pensar en todo lo que había pasado.
Álvaro la observó y se acercó un poco más a ella. Luego la rod