Justin Baldwin soltó a Marianne con brusquedad en cuanto sintió una presencia detrás de ellos. El gesto fue tan rápido que, por un segundo, podría haber parecido un simple malentendido… si no fuera por la expresión de pánico en el rostro de ella y la rigidez defensiva de él.
Marianne retrocedió un paso, con el corazón desbocado, y levantó la mirada justo a tiempo para encontrarse con los ojos de Daniel.
Justin lo observó, intentando recomponerse, alisándose el cuello de la camisa con una sonrisa