Al día siguiente llegó el momento del primer casting.
Desde que abrió los ojos, Marianne sintió ese nudo familiar en el estómago, una mezcla de miedo, expectativa y cansancio emocional. La noche anterior apenas había dormido. Cada vez que cerraba los ojos, la escena con Justin Baldwin regresaba a su mente como un eco incómodo, junto con la mirada dura de Daniel y las palabras envenenadas de Rachel. Por un instante, mientras se sentaba en el borde de la cama, pensó seriamente en no ir. Pe