—¡Lo haré! —exclamó Gala, con la voz rota, avanzando un paso hacia él, como si acortar la distancia pudiera salvarla—. Mi amor, lo haré por ti. Conseguiré las pruebas. Haré que salga a la luz que mi padre, Romina y Edmund fueron quienes mataron a Camely. Yo no tuve nada que ver… lo juro. ¡Por mi vida que lo haré!
Las palabras brotaban atropelladas, cargadas de desesperación. Era como si el tiempo se hubiera comprimido en ese instante y aquel juramento fuera su último recurso para no perderlo tod