—Niñas… —la voz de Nana María tembló apenas—. Mami no debe saber que tienen esa foto.
Las gemelas alzaron la mirada al mismo tiempo, idénticas en gesto y expresión. Rosanne frunció el ceño con una mezcla de curiosidad e inocencia, mientras Marianne apretaba la fotografía contra su pecho como si fuera algo frágil, valioso.
—¿Mami no quiere a papito? —preguntó Marianne con un hilo de voz.
La anciana dudó. Ese silencio fue largo, incómodo, cargado de verdades que no podían decirse a dos niñas tan p