La boda de ensueño.
Narra Camille:
La música comenzó a inundar el aire del jardín central como un susurro celestial. Los primeros acordes del Vals de la Bella Durmiente de Chaikovski flotaron suavemente, envolviendo el ambiente en una atmósfera de puro cuento de hadas. Las luces doradas titilaban a nuestro alrededor, reflejándose en las copas de cristal y en las sonrisas de todos los presentes.
Raphael extendió su mano hacia mí con una elegancia que me cortó la respiración. Tomé sus dedos enguantados, sintiendo la