Entre las cenizas.
Narra Vincent:
El aire en el salón funerario era irrespirable, cargado con el olor dulce y nauseabundo de los lirios blancos y el incienso quemado, una combinación que parecía diseñada para asfixiarme.
Estaba de pie junto al ataúd de mi madre, sintiendo cómo la realidad se desmoronaba a mi alrededor. La mujer que había sido mi roca, la mano invisible que movía los hilos de nuestra familia, yacía inerte en ese cajón de seda blanca. Mi corazón era un bloque de hielo, lleno de un vacío que ninguna