Pov Lilian
Las palabras de Alonso quedan suspendidas en el aire; no sé por qué, pero no sé si sentir alivio o miedo.
—Pero eres mortal — respondo, después de unos segundos de silencio —. Una bala podría…
Antes de poder continuar, los golpes apresurados en la puerta principal resuenan en todo el lobby.
Un guardia aparece en la entrada, respirando agitado, como si hubiera corrido desde el otro extremo de la mansión. Se detiene en seco al ver a Alonso en el último escalón y a mí justo frente a él.
Muestra su respeto hacia Alonso antes de comenzar a hablar.
—Señor… — su voz tiembla, parece no querer hablar, pero aun así continúa —. Ha pasado algo horrible con el cargamento.
Alonso se mantiene impasible; no aparta los ojos de mí ni por un segundo.
—¿Cuál de todos? — responde.
Alonso parece no importarle su cargamento, pero en cuanto el hombre responde, la expresión en Alonso cambia a una de auténtico… ¿terror? ¿odio?
—Todos — menciona el hombre, con las manos visiblemente temblorosas —. Ha