Cap. 16
Pov Lilian
—Ma rebelle… — escuchar a Alonso llamarme después de un largo rato provoca que salte en mi sitio.
—¿Sí? — respondo alzando la mirada y viéndolo directamente.
Estar en esta habitación es… incómodo e inesperado. Después de la noticia del FBI atacando lo que supongo era un almacén lleno de productos importantes, Alonso se ha retirado a su despacho y ha llamado a sus hombres más cercanos. También ha ordenado cerrar la mansión. Sus palabras exactas fueron:
“Nadie puede entrar o salir, hasta que yo diga lo contrario”.
Pero lo que más me ha contrariado de su decisión fue su última exigencia: “Lilian, tú vienes conmigo”. Así que aquí estoy, sentada en la esquina más alejada de su despacho mientras veo a seis — siete si contamos a Alonso — hombres con armas frente a mí, todos los hombres con la mayor autoridad y confianza de Alonso.
El aire apesta a whisky y cigarros mientras todos discuten la manera más sencilla de encontrar a la “rata”. También hablan sobre métodos de tortura o ca