Cap. 14
Pov Lilian
Entre más camino por estos pasillos, más me doy cuenta de lo poco probable que sería salir de aquí. Me detengo, sorprendida, frente a las escaleras del vestíbulo. En la puerta principal —una puerta doble hecha de roble, o alguna madera cara que no sé identificar— se encuentra Alonso. Parece que apenas ha llegado de donde sea que hubiera estado. Sinceramente, no esperaba verlo aquí.
—Vaya… ¿me extrañaste, ma rebelle? —dice Alonso junto a esa sonrisa perfecta que tanto detesto.
Siento cómo mi estómago se encoge de los nervios. Si bien quería verlo —porque lo necesito para mi plan— ahora he quedado como una amante desesperada, y todo porque quería ir al jardín, que se ha vuelto el único lugar decente en toda la mansión.
Intento sonreírle. Una sonrisa pequeña, contenida, que espero parezca tímida y no torcida por el nerviosismo. Mi subconsciente me grita que aceptar un juego de seducción es un error monumental. Pero ya estoy aquí, clavada frente a los escalones, y no pienso per