Punto de vista de Elena
Mason condujo por un camino sinuoso bordeado de esculturas que parecían sacadas del MoMA.
Se detuvo frente a la entrada principal, donde un equipo de aparcacoches ya esperaba.
Salí del coche con las piernas temblando. No pude evitar notar que el aire olía diferente. Olía a limpio, a puro y a lujo.
¡Madre mía!
Levanté la vista hacia el edificio. Era realmente colosal. El logotipo de Anderson —una 'A' estilizada que parecía la cima de una montaña— estaba grabado en plata s