Punto de vista de Elena
Las pesadas puertas de caoba no se abrieron simplemente cuando Mason las empujó, sino que cedieron, abriéndose como las cortinas de terciopelo de un escenario grandioso e imponente.
Cuando Mason y yo cruzamos el umbral, la atmósfera cambió al instante. El aire dentro de la sala de juntas era diez grados más frío que el lujoso pasillo, climatizado a la perfección, con una frialdad implacable. Olía a ozono, nuez pulida, café expreso tostado oscuro y el penetrante aroma met