Punto de vista de Elena
El fuerte golpe de su cuerpo al caer sobre el suelo de madera resonó en el apartamento. No me miró. Simplemente se quedó de rodillas, con la cabeza gacha, la tela empapada de su traje pegada a su cuerpo, mientras sus manos se aferraban al marco de mi puerta y sus nudillos se ponían blancos.
—No lo sabía —dijo Mason con voz entrecortada, la voz ahogada por las lágrimas, las palabras saliendo a borbotones de su pecho—. Elena, te lo juro por Dios, no lo sabía. Si lo hubiera