Punto de vista de ElenaDiciembre en Nueva York tenía una forma de aparentar ser más suave y apacible que otros meses caóticos. El aire olía a pino y canela, las cafeterías resonaban con viejas canciones navideñas y la gente caminaba con cajas de regalo bajo el brazo, como si la felicidad pudiera envolverse en papel rojo y cintas.Bueno, lo que les haga felices, ¿no?Suspiré mientras seguía mirando por la ventana y me preguntaba cómo me veían ellos.Sabía que, desde fuera, mi vida encajaba perfectamente en cualquier postal navideña.Es decir, mírenme...Gerente de la sucursal de Vaughn & Co, situada en la planta veinticinco de una torre de cristal que refleja el cielo invernal como plata pulida.En el interior, las paredes brillaban como si las hubieran fregado ese mismo día, el aroma del café, la decoración con olor a pino y el perfume caro siempre flotaban en el aire y todo, incluyéndome a mí, parecía dolorosamente perfecto.Mientras pensaba en ello, me preguntaba si debía poner el
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