Punto de vista de Elena
Mason se había quitado las gafas de sol. Sus ojos eran oscuros y ardían con una intensidad que me dejaba sin aliento. No me miraba como un abogado. No me miraba como un amigo.
Me miraba como un hombre que se aferraba a lo único que lo mantenía anclado a la tierra.
El calor en el coche se disparó. Sentí cómo un rubor me subía por el cuello, un cosquilleo en la piel donde la suya tocaba la mía. Era una sensación poderosa, abrumadora. Era una mezcla de miedo y un deseo tan