Punto de vista de Elena
No le llevé la contraria. La verdad es que me dolía la zona lumbar, y el calor intenso y abrumador de su presencia era justo la distracción que necesitaba desesperadamente para alejar mis pensamientos, que no dejaban de dar vueltas.
Entré en el salón y me dejé caer en el lujoso sofá modular gris, subiendo los pies a la mesita. Sophie se tumbó en la alfombra a mi lado, mientras que Lily se acomodó en el sillón, apilando cuidadosamente sus libros en el regazo.
—¿Así que Ar