Punto de vista de Elena
Para el domingo por la noche, la energía vibrante y caótica de mis antiguos vecinos del 4B se había disipado por completo, dejando el apartamento de Chelsea envuelto en un silencio profundo y denso.
Las tormentas del fin de semana habían vuelto, golpeando con una cadencia constante y rítmica contra los ventanales que iban del suelo al techo. Estaba en la habitación del bebé, bañada por el suave y cálido resplandor de una única lámpara de pie de color ámbar. Llevaba unos