Punto de vista de Elena
La escalera estaba helada cuando llegué.
De hecho, era un frío estéril e industrial que olía a polvo de hormigón y a un ligero aroma a productos de limpieza, lo que contrastaba fuertemente con el terror perfumado que me esperaba en mi apartamento. Se me cortó la respiración, entrecortada y ruidosa en aquel túnel vertical lleno de eco.
Había bajado corriendo dos tramos de escaleras antes de que mis piernas se negaran a llevarme más lejos, desplomándome en el tercer escaló