DOMINIK
Era sorprendente lo que unos medicamentos bien ajustados podían hacer por mi salud, y con un par de días ya me sentía bastante mejor.
No sé cómo, pero Ulrik consiguió una invitación para la fiesta de compromiso de Harvey Fox, socio de nuestra empresa, y así fue como los seis, mis padres, él con su secretaria, y Blair y yo terminamos en mi avión privado rumbo a San Diego.
La fiesta era en el Hilton, y cada uno llegó a su habitación reservada.
—¿De verdad te sientes bien? —inquirió Blair c