BLAIR
El abuelo no puso pegas a que Dom y yo saliéramos con Ray por la tarde. El nene lloró por la mañana, pero el resto del día lo pasó sorprendentemente bien, y cuando llegamos a buscarlo a la casa se veía muy animado, nos abrazó y subió feliz al auto con su mochila.
Por el camino fue relatando cómo se dio cuenta de a dónde iba el auto, y también le decía a Dom que prestó atención a todo, tal como él le indicó, incluso a los olores. El pelirrojo lo felicitó varias veces, parecía contento, y l