BLAIR
Envuelta en la bruma de mis sueños sentí sus caricias, y por un momento deseé que fuera real, porque me parecía perfecto.
Medio despierta, las caricias a mi costado eran suaves, afables y llenas de un cariño que cualquiera pensaría no podía ser fingido. Quizá él sí sentía algo por mí, aunque no de la misma manera que yo lo hacía.
¿Cómo me sentía hacia él?
Tras removerme esa mañana me recibió su sonrisa, su tacto suave, sus besos relajados, sus caricias por todo mi cuerpo, sus preguntas de