BLAIR
Me quedé de piedra al ver a la chica que se apareció de la nada. Era una rubia que usaba tacones altos, delgada y vestía con elegancia, con un bolso en la mano más caro que mi salario de todo un año.
—¡Domi, cuánto tiempo sin verte!
Aquel llamado me hizo fruncir un poco el ceño, y me vi separada de quien se suponía era mi pareja en un instante.
—Nicole, ¿qué haces aquí? —fue lo primero que dijo el pelirrojo antes de poner distancia entre ellos.
Él parecía desconcertado, y solo entonces me