86. El hombre del bosque.
Yo me quedé más bien un poco paralizada en el mueble, mientras observaba al viejito que me veía desde la ventana. Su voz llegaba un poco ahogada a través del vidrio, pero había entendido muy bien lo que había querido decirme: quería hablar conmigo. ¿De qué quería hablar conmigo?
Nunca imaginé en la vida que volvería a verlo. Cuando era niña, lo recordaba en la parte trasera de la casa, recortando las ramas de los árboles mientras yo jugaba con mi hermano, cuando toda la vida era buena. Creo que