81. El regreso.
El regreso
Podía sentir la tensión en el cuerpo de Santiago mientras avanzábamos por la calle. Imaginé que en su cabeza estaba buscando un millón de excusas para poder convencerme de no hacerlo, para convencerme de quedarme en su casa. Pero también sabía lo obstinada que yo podía llegar a ser y que no iba a ceder tan fácilmente. Lo cierto es que yo ya había tomado una decisión, y no había marcha atrás. Era lo que necesitaba realmente, y lo último que quería en ese momento era enfrentarme a Vale