66 La huida.
la huida.
No sabía si era lo correcto. Después de la conversación con Santiago me sentía fuerte y empoderada; que podía hacer realmente y, sin lugar a dudas: tomar el control de la situación, porque yo podía hacerlo.
Pero después de la conversación con Máximo sentí que no tenía las energías para enfrentarme a todo lo que venía contra mí; quise huir. Pero al menos aquel momento de cobardía me sirvió para darme cuenta de que Arturo no era realmente el hermano cariñoso que quería entrar a mi vida