46. Fuego y sangre.
Fuego y Sangre**
Máximo apoyó su mano en mi espalda para empujarme hacia el interior de la sala, pero yo seguía extrañamente anonadada por la situación y el extraño *déjà vu* que me había invadido en ese momento cuando vi la puerta. Apenas hacía un par de horas había tenido aquella extraña visión que me había paralizado, y, según Samuel, aquella visión no era más que una visión del futuro.
Pero era claro que no. Era claro que todo era una mentira. Aquello, ¿cómo iba a ser una visión del futuro?