41. Primera dosis.

Sostuve la pastilla en mi mano un largo rato. No la necesitaba para dormir; de hecho, el cansancio acumulado que tenía en el cuerpo me pesaba sobre los hombros como si llevara un lastre que me empujara hacia abajo. Pero tal vez era lo que necesitara. Sabía que la Cofradía, el siguiente día, me preguntaría al respecto, me pedirían resultados, dirían que les muestre qué era lo que estaba haciendo para que pudieran conseguir lo que estaban buscando.

Yo sinceramente no sabía qué decirles, porque pr
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